
La filosofía antigua constituye un fenómeno peculiar, pero no aislado en el desarrollo de la conciencia filosófica de la humanidad. Se formó sobre la base de los rudimentos de astronomía, matemática, física, etc., que llegaron a las ciudades griegas desde el Oriente; como resultado de la elaboración de la mitología antigua en arte y poesía, y también a consecuencia de la liberación del pensamiento filosófico en lo que respecta a las representaciones mitológicas sobre el mundo y el hombre, representaciones que habían mantenido prisionero a dicho pensamiento.Para la filosofía, tal multiplicidad de hipótesis significaba diversidad de tipos de explicación filosófica del mundo. Esta diversidad y el nivel de la elaboración, convirtieron la filosofía antigua en escuela del pensamiento filosófico para los tiempos posteriores.
El punto de partida de la filosofía antigua fue el materialismo filosófico. Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito, pese a todas las diferencias existentes entre ellos, suponían que todas las cosas proceden de un principio único y, además material. No obstante, sobre esta base ingenuamente materialista, se perfilaron pronto ciertas concepciones que condujeron más tarde al nacimiento del idealismo. Los brotes de escisión entre las corrientes materialistas y las idealistas se dieron ya en los pensado res griegos más antiguos.
En la segunda mitad del siglo V y en la primera del IV a. n. e., se convirtieron en la oposición entre materialismo e idealismo. Con no menor claridad se presenta en la filosofía antigua la oposición entre el método dialéctico y el método metafísico del pensar. En esencia, muchos de los primeros filósofos griegos eran dialécticos, concebían la naturaleza como un todo y, por consiguiente, la veían en la interacción y concatenación de sus fenómenos.
Durante el desarrollo de la filosofía antigua, que pasó de los mil años, el materialismo y el idealismo, la dialéctica y la metafísica constituidos en la antigua filosofía griega, experimentaron una compleja evolución que reflejaba, en última instancia, la dialéctica del desarrollo de la sociedad antigua.
Materialismo e idealismo
Fueron materialistas, en la filosofía antigua, Empédocles, Anaxágoras, Leucipo, y Demócrito. En las enseñanzas de Sócrates y, sobre todo, de Platón se formó la doctrina del idealismo filosófico, que se contrapuso en primer lugar al materialismo de los atomistas. Desde entonces, en la filosofía antigua se dibujan netamente dos líneas principales de desarrollo, en pugna: el materialismo y el idealismo (o bien, por decirlo con palabras de Lenin, la «línea de Demócrito» y la «línea de Platón»).
Oscilando entre el materialismo y el idealismo, Aristóteles expuso también sus ideas en polémica con las doctrinas anteriores y contemporáneas a su tiempo. Resulta singularmente enérgica e ingeniosa la crítica aristotélica de la teoría de las «ideas» capital en el idealismo de Platón.
En la época del helenismo, como reflejo de la crisis inicial de la polis en el sistema de esclavitud, la lucha de escuelas de la filosofía antigua vuelve a acentuarse. En aquel entonces se hizo particularmente intensa la pugna entre la escuela materialista epicúrea y la escuela estoica, en cuyas doctrinas, materialistas en el fondo, habían penetrado ampliamente elementos de idealismo. Se sitúan en primer lugar, entre los problemas filosóficos, los que conciernen a la ética, aunque basados en la concepción de la naturaleza y en la doctrina concerniente al saber y al pensar.
Las escuelas filosóficas se convierten en comunidades cerradas de personas unidas por su indiferencia respecto a los acontecimientos exteriores y por un acentuado interés por las cuestiones éticas y la educación. Al mismo tiempo, cambia la relación entre la filosofía y las ciencias especiales, aparece un nuevo tipo de hombre culto y un nuevo tipo de literatura docta, especializada, al alcance sólo de los iniciados.
En la época del Imperio Romano, período en que se agudiza la crisis de la sociedad esclavista, cobra mayores vuelos la búsqueda religiosa de la abnegación y de la resignación. De este a oeste penetra y se difunde una ola de cultos, doctrinas y misterios religiosos. La propia filosofía se vuelve religiosa y, en algunas escuelas, incluso mística. Tal ocurre con el neoplatonismo y el neopitagorismo. El primero influyó sobre el desarrollo de las doctrinas filosóficas del cristianismo. En el año 529, el emperador Justiniano decretó el cierre de las escuelas filosóficas de Atenas. Pero antes ya de este decreto e independientemente de él, el ciclo fundamental de las ideas de la filosofía antigua había llegado ya al término de su desarrollo.
PENSAMIENTO PRESOCRÁTICO
La Filosofía Presocrática, es conocida como aquel periodo histórico, aproximadamente en el siglo VII A.C, que se interesó por el origen, estructura y leyes del universo; la búsqueda de un elemento último que explicara los cambios físicos de la naturaleza, la unidad subyacente a la diversidad. Dicho despliegue fue denominado Arkhé (argé) o primer principio.
Predicamentos Presocráticos
Tales de Mileto proponía que ese principio común era el agua; Anaxímenes afirmaba en cambio que era el aire y Heráclito opinaba que era el fuego. Todos ellos tenían puntos de vista diferentes con respecto a la sustancia elemental pero todos coincidían en creer en la existencia de un principio último.
Sin embargo, aunque estas proposiciones no se podían probar, nos dice algo sobre el origen de las cosas sin necesidad de utilizar símbolos o mitos y particularmente por la idea de la unidad del universo.
Por esta razón Tales se convirtió en el primer filósofo griego, seguido de otros igualmente afamados hombres como Anaxímenes y Heráclito.
Estos filósofos no se sentían satisfechos con las explicaciones mitológicas comunes en esa época porque buscaban el principio último.
Tenían la intuición de que el Universo era un todo, un conjunto sistemático que funcionaba de acuerdo a una ley.
Utilizaban la razón y el discurso para llegar a la verdad y no la imaginación ni la mitología.
No podían ignorar el hecho de la diversidad natural e intentaban encontrar la forma de conciliar aunque sea teóricamente lo múltiple y la unidad.
A tal efecto, Anaxímenes formuló el principio de la condensación y la rarefacción, Parménides negó la realidad del cambio diciendo que eran ilusiones de los sentidos; Empédocles propuso cuatro elementos últimos que serían el origen de todas las cosas por efecto del Amor y la Discordia.
Sin embargo, los filósofos presocráticos no lograron resolver el problema de lo uno y lo múltiple; sólo Heráclito menciona la noción de la unidad en la diversidad pero tropieza con el concepto del devenir y su doctrina del fuego.
La importancia de la filosofía presocrática radica en que el centro de su interés era el mundo exterior al hombre, porque el hombre era considerado como parte del cosmos, más que en su aspecto subjetivo.
En ese momento las observaciones científicas se mezclaban con las especulaciones filosóficas porque aún no se había llegado a una clara distinción entre el espíritu y la materia.
El fracaso de los filósofos presocráticos llevó a los que los sucedieron, a orientar el interés hacia el hombre sin tener en cuenta al Cosmos.
Aunque el centro de interés de los presocráticos era el Cosmos, no dejaron de plantearse el problema del hombre como sujeto que conoce y la relación entre la razón y la experiencia sensible. De este modo Parménides llegó a sostener que sólo con el conocimiento racional se puede llegar a conocer la realidad verdadera, pero sin salir de su encuadre metafísico.
Es así como los filósofos presocráticos sentaron las bases para las tendencias filosóficas posteriores. El pensamiento de Parménides es el origen del Idealismo del futuro; en el Nous de Anaxágoras se observa el preludio del teísmo filosófico y el atomismo de Leucipo y Demócrito representa el germen de las futuras filosofías materialistas mecanicistas.


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